DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
ENVIADOS SIN SEGURIDAD
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Con frecuencia sentimos
que nuestra fe es puesta a prueba
en la confusión de nuestro tiempo.
Te pedimos que el Espíritu Santo hable en nosotros
cuando encontremos contradicciones
a causa del Evangelio de tu Hijo.
Qué él sea nuestra fortaleza y nuestra paz
cuando tenemos que vivir
con nuestras incertidumbres e inseguridades
que son parte y herencia de los que creemos en ti.
Permanece con nosotros
cuando la marcha sea dura,
y llévanos contigo a tu casa,
por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Jacob y sus hijos conocerán el desarraigo y la inseguridad. Dios los fortalecerá en las pruebas y los hará suyos, los hará su Pueblo.
Jacob va a Egipto
Israel se puso en camino con todo lo suyo; llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
De noche, en una visión, Dios dijo a Israel:
–¡Jacob, Jacob!
Respondió:
–Aquí estoy.
Le dijo:
–Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso.
Yo bajaré contigo a Egipto y yo te haré subir. José te cerrará los ojos.
Jacob partió de Berseba. Los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, a los niños y las mujeres en los carros que el faraón había enviado para su transporte.
Tomaron el ganado y las posesiones adquiridas en Canaán y se dirigieron a Egipto, Jacob con toda su descendencia.
A sus hijos y nietos, a sus hijas y nietas, a todos los descendientes los llevó consigo a Egipto.
Israel despachó por delante a Judá a casa de José, para que preparara el camino de Gosén. Cuando se dirigían a Gosén,
José mandó enganchar la carroza y subió hacia Gosén a recibir a su padre Israel. Al llegar a su presencia, se le echó al cuello y lloró abrazado a él.
Israel dijo a José:
–Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona y vivo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Cuando venga el Espíritu de verdad,
él les enseñará toda la verdad
y les recordará todo cuanto yo les he dicho, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El evangelio que vamos a escuchar no augura a los discípulos del Señor que todo será para ellos un lecho de rosas… Pero asegura que el que se mantenga firme hasta el final se salvará.
Advertencia de persecuciones
Miren, yo los envío como ovejas en medio de lobos: sean astutos como serpientes y sencillos como palomas.
¡Cuidado con la gente!, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas.
Los harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir;
pues no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán.
Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Quien resista hasta el final se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, escapen a otra; les aseguro que no habrán recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.
Oración de los Fieles
– Por todas las Iglesias e instituciones misioneras, para que sepan proclamar a Cristo no por medio de poder y prestigio sino con humilde servicio. Roguemos al Señor.
– Por los misioneros, para que descubran lo bueno que hay en las mentes y corazones de los misionados y en su cultura, para ennoblecerlo y perfeccionarlo todo en Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
– Por todas nuestras iglesias jóvenes, todavía en formación, para que estén profundamente encarnadas y arraigadas en su propio pueblo como comunidades de fe y de amor, que enriquezcan a la Iglesia Universal. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Jesús, tu hijo, se sentía indefenso
contra los que lo rechazaban;
sin embargo, se confió plenamente a ti
y lo resucitaste de entre los muertos.
Que él se haga presente sobre el altar
en estos signos de pan y vino
y que nos acompañe en el camino hacia ti,
para que podamos permanecer
fieles y perseverantes hasta el fin.
Y de este modo podamos vivir también con él
que es nuestro Señor por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por alentarnos
a través de la Palabra y del ejemplo
de tu Hijo Jesucristo.
Su Palabra no siempre es cómoda y agradable,
como tampoco lo fue su ejemplo.
Envíanos a anunciar su Evangelio,
sobre todo, por la forma cómo lo vivimos.
Y cuando nuestro ardor se esté enfriando,
recuérdanos que tú eres nuestro Dios
que nos envías y acompañas
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Los que hablan en nombre de Dios no deberían preocuparse por lo que han de decir, ya que Cristo nos asegura que el Espíritu Santo hablará por ellos. Que el Señor les bendiga a ustedes, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
