DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
EN LAS MANOS DE DIOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, creíble y digno de toda confianza:
Tú estás presente con nosotros en todo,
incluso en nuestras miserias,
y te preocupas y cuidas de los tuyos.
Haz más profunda nuestra confianza en ti
y haznos miedosos de una sola cosa:
de llegar a ser instrumentos del mal.
Al contrario, haznos mensajeros
de la Buena Noticia
de que el mal y la maldad pueden ser vencidos
y de que tu justicia y bondad prevalecerán.
Danos fe firme y sana confianza
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
“No tengan miedo”, les dijo José a sus hermanos. Él los perdonó, al percatarse de que su propio sufrimiento pasado sería la semilla del futuro del Pueblo de Dios.
Muerte de Jacob
Y les dio las siguientes instrucciones:
–Cuando me reúna con los míos, entiérrenme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita,
la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad.
Allí enterraron a Abrahán y Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía.
El campo y la cueva fueron comprados a los hititas.
Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos.
Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, se dijeron: –A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.
Y enviaron un mensaje a José:
–Antes de morir, tu padre nos mandó
que te dijéramos: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron. Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.
José al oírlo, se echó a llorar.
Entonces vinieron sus hermanos, se echaron al suelo ante él y le dijeron:
–Aquí nos tienes, somos tus siervos.
José les respondió:
–No teman. ¿Ocupo yo el puesto de Dios?
Ustedes intentaron hacerme mal, Dios intentaba convertirlo en bien, conservando así la vida a una multitud, como somos hoy.
Por tanto, no teman. Yo los mantendré a ustedes y a sus niños.
Y los consoló llegándoles al corazón.
Muerte de José
José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años;
llegó a conocer a los hijos de Efraín hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés, y se los puso en el regazo.
José dijo a sus hermanos:
–Yo voy a morir. Dios se ocupará de ustedes y los llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.
Y los hizo jurar:
–Cuando Dios se ocupe de ustedes, se llevarán mis huesos de aquí.
José murió a los ciento diez años de edad. Lo embalsamaron y lo metieron en un ataúd en Egipto.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos ustedes, si los injurian por ser cristianos;
porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes.
R. Aleluya.
Evangelio
“No tengan miedo”, dice tres veces Jesús a sus discípulos. Aun cuando, como él, sean perseguidos, y aparentemente fallen en su misión, están en las manos de Dios. Dios se preocupa y cuida de los suyos. No se puede construir el Reino de Dios sin cruces y sin sacrificios, y sin ser rechazados por un mundo que quiere crear su propio futuro prescindiendo de Dios.
No está el discípulo por encima del maestro ni el sirviente por encima de su señor.
Al discípulo le basta ser como su maestro y al sirviente como su señor. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa!
Exhortación al valor
Por tanto no les tengan miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue.
Lo que les digo de noche díganlo en pleno día; lo que escuchen al oído grítenlo desde los techos.
No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede arrojar cuerpo y alma en el infierno.
¿No se venden dos gorriones por pocas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso del Padre de ustedes.
En cuanto a ustedes, hasta los pelos de su cabeza están contados.
Por tanto, no les tengan miedo, que ustedes valen más que muchos gorriones.
Opción por Jesús
Al que me reconozca ante la gente yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo.
Pero al que me niegue ante la gente, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que, libre de cualquier miedo paralizante, tenga valor y audacia para dar testimonio de las exigencias del Evangelio. Roguemos al Señor.
– Por los que presiden las celebraciones litúrgicas. Para que tengan un profundo sentido de la santidad de Dios y, al mismo tiempo, una conciencia clara de sus propios defectos y limitaciones. Roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que nunca tengamos miedo a los que nos amenazan o ridiculizan a causa de nuestra fe, mientras vivimos plenamente confiados en Dios, que nos lleva en la palma de su mano. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre digno de confianza:
Tu Hijo Jesucristo se comprometió
a luchar contra el mal
a riesgo de ser perseguido,
Y fue víctima de su propia lucha.
Mientras nos encontramos con él aquí
a través de estos signos de pan y vino,
que él nos ayude a entender más claramente
que el discípulo no está por encima de su maestro,
y, por lo tanto, que no podemos hacer realidad su Reino
sin ser rechazados por este mundo.
Padre: Nosotros confiamos en ti
por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, justo y santo:
Hemos participado gozosamente
en la mesa de tu Hijo,
y estamos dispuestos a compartir
su vida y su misión.
Danos la gracia de no tener nunca miedo
y de ser intrépidos, como Jesús.
Ayúdanos a estar plenamente convencidos
de que nuestra vida y nuestra muerte
están en tus manos,
y de que nuestras cruces y sacrificios
llevan en sí las semillas de alegría y felicidad eternas.
Danos esta fe firme y esta inquebrantable fortaleza
por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
No tengamos miedo de profesar y de vivir con valentía nuestra fe. Confiemos en el Señor que nos apoya con su fuerza. Que Dios todopoderoso nos fortalezca y nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que esta bendición permanezca para siempre.
