DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
LUCHANDO CON DIOS
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios todopoderoso:
Con frecuencia nos cuestionamos
a nosotros mismos y a la vida;
tenemos que medirnos contigo,
con nosotros mismos
y con las realidades de este nuestro mundo,
de tal forma que nuestra fe sobreviva y crezca.
Ayúdanos a aguantar hasta el alba,
para vencer definitivamente en la lucha,
con la fuerza y bendición
de Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
La misteriosa lucha de Jacob con Dios tipifica la lucha de los cristianos de hoy consigo mismos y también con el Señor. Porque la fe es ciertamente, con frecuencia, una lucha en la noche con realidades que nos sobrepasan, pero con un Dios tan grande y al mismo tiempo tan adorable, que se nos aparece increíble, tan diferente de nosotros, a veces como ausente, y aun así tan cercano. Con frecuencia, en estas luchas no vemos claro con quién estamos luchando. Tenemos que resistir y aferrarnos bien; no tenemos que permitir que nos golpeen y derroten, hasta que algo bello nazca, una bendición. También Jesús tuvo que luchar hasta el amanecer de la Resurrección y de la Vida.
Todavía de noche se levantó, tomó a las dos mujeres, las dos criadas y los once hijos y cruzó el vado del Yaboc.
A ellos y a cuanto tenía los hizo pasar el río.
Y se quedó Jacob solo.
Un hombre peleó con él hasta despuntar la aurora.
Viendo que no le podía, le golpeó la articulación del fémur; y el fémur de Jacob se dislocó mientras peleaba con él.
Dijo:
–Suéltame, que despunta la aurora.
Pero Jacob respondió:
–No te suelto si no me bendices.
Le dijo:
–¿Cómo te llamas?
Contestó:
–Jacob.
Repuso:
–Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y hombres y has podido.
Jacob a su vez le preguntó:
–Dime tu nombre.
Contestó:
–¿Por qué preguntas por mi nombre?
Y lo bendijo allí.
Jacob llamó al lugar Penuel, diciendo:
–He visto a Dios cara a cara, y he salido vivo.
Salía el sol cuando atravesaba Penuel; y marchaba cojeando
–por eso los israelitas no comen, hasta la fecha, el nervio ciático que está en la articulación del fémur; porque Jacob fue herido en la articulación del fémur, en el nervio ciático–.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús expandió su Buena Noticia con palabras y con obras. Y hoy nos pide escuchar su invitación a seguirlo en la vocación sacerdotal, religiosa y laical, para continuar sembrando de Evangelio la historia humana y llevar su compasión liberadora a todos sin distinción. Y a orar, para que otros también la escuchen…
Mientras salían los ciegos, le trajeron un mudo endemoniado.
Expulsó al demonio, y el mudo comenzó a hablar. La multitud comentaba asombrada:
—Nunca se vio tal cosa en Israel.
Pero los fariseos decían:
—Expulsa demonios con el poder del jefe de los demonios.
Resumen narrativo de la actividad de Jesús
Jesús recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando toda clase de enfermedades y dolencias.
Compasión de Jesús
Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor.
Entonces dijo a los discípulos:
—La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 38 Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.
Oración de los Fieles
– Para que, en nuestra lucha por entender mejor nuestra fe y por librarnos de nuestras dudas, nos adhiramos fuertemente a Dios y pidamos su bendición. Roguemos al Señor.
– Para que nuestros enfermos, cuando en la noche oscura de su enfermedad luchan con su sufrimiento y soledad, sigan confiando humildemente en el Señor. Roguemos al Señor.
– Para que, en nuestra lucha contra las tentaciones que nos inducen al mal, el Señor nos ayude a vencer nuestra avaricia desordenada, nuestra descontrolada sensualidad y nuestra hambre insaciable de prestigio y de poder. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Cuando te buscamos en la oscuridad,
muéstrate a nosotros en tu Hijo, que es la luz,
como lo haces en esta eucaristía.
En él, revélanos tu nombre y tu presencia.
Y cuando te cuestionemos
por qué nuestras luchas nos hieren y trastornan,
recuérdanos que Jesús, tu Hijo,
se ofreció sin reservas por nosotros,
fue mortalmente herido y vilmente asesinado
para traernos vida y bendición.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con los ojos de la fe hemos visto a tu Hijo
en esta eucaristía,
y sabemos que él camina a nuestro lado.
Bendícenos, Señor, con su presencia
en todo lo que hagamos este día.
Bendícenos cuando parezca que él está ausente,
para que sigamos creyendo y esperando.
Bendícenos para que ganemos
batallas liberadoras con nosotros mismos.
Bendícenos para que, al final del camino,
podamos verte tal como eres
y vivir en tu alegría y felicidad eternas,
por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Es bueno encontrarnos con el Señor, no solo en nuestras alegrías, sino especialmente en nuestras luchas y tristezas. Él está aquí y podemos contar con él. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
