DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES

“TOMA TU CRUZ”

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Sabemos que seguir a tu Hijo Jesús significa
que Algún Otro nos dirija
a donde quizás no pretendíamos ir.
Pero es tu Hijo quien nos guía y va con nosotros.
Por eso decimos: Queremos ir con él,
pero ayúdanos, Señor,
cuando nuestros corazones desfallecen,
para que sigamos andando con él
que es nuestro Señor para siempre.

Primera Lectura

Deut 4,32-40

El pasaje de hoy, tomado del libro del Deuteronomio, resume el significado y teología de todo el libro: Israel es el pueblo escogido de Dios, como su experiencia pasada claramente manifiesta: el éxodo y liberación, la teofanía de Dios en el Sinaí y la Alianza, la marcha hacia la Tierra Prometida. Dios es un Dios fiel y lleno de amor. Y por eso Israel le debe a Dios una respuesta de amor fiel.

32

Pregunta a la antigüedad, a los tiempos pasados, remontándote al día en que Dios creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo ha sucedido algo tan grande o se ha oído algo semejante.

33

 ¿Qué pueblo ha oído a Dios hablando desde el fuego, como tú lo has oído, y ha quedado vivo?

34

¿Qué dios intentó sacarse para sí un pueblo de en medio de otro con pruebas, signos y prodigios, en son de guerra, con mano fuerte y brazo extendido, con terribles portentos, como hizo el Señor, su Dios, con ustedes contra los egipcios, delante de sus mismos ojos?

35

 A ti se te hicieron ver todas estas cosas para que sepas que el Señor es Dios y no hay otro fuera de él.

36

 Desde el cielo te hizo oír su voz para instruirte; en la tierra te hizo ver su fuego terrible y escuchaste sus palabras entre el fuego.

37

 Porque quiso a tus padres y escogió a sus descendientes; él en persona te sacó de Egipto con su gran poder,

38

 para desposeer a pueblos más grandes y poderosos que tú, para llevarte a su tierra y dártela en herencia, cosa que hoy es un hecho.

39

 Reconoce hoy y aprende en tu corazón que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; y no hay otro.

40

 Guarda los mandatos y preceptos que te daré hoy, así te irá bien a ti y a los hijos que te sucedan y prolongarás la vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar para siempre.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 5, 10

R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 16, 24-28

 En el evangelio de hoy Jesús presenta la vida cristiana utilizando tres expresiones semejantes. Veamos: Renunciar a sí mismo: es decir, aceptar la forma de pensar y de actuar de Dios más que la propia. Tomar la cruz: es decir, arriesgarse a sufrir la misma suerte del Maestro y renunciar a la propia seguridad personal. Seguir a Jesús: es decir, aceptar a Jesús y al Evangelio como guías de nuestra vida, no solamente en teoría sino en la práctica. ¿Estamos nosotros listos para hacer esto? ¿Es éste el auténtico significado de la vida cristiana para nosotros?

24

Condiciones para ser discípulo

Entonces Jesús dijo a los discípulos:
—El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga.

25

El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda la vida por mi causa la conservará.

26

¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida?

27

El Hijo del Hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles. Entonces pagará a cada uno según su conducta.

28

Les aseguro: hay algunos de los que están aquí que no morirán antes de ver al Hijo del Hombre venir en su reino.

Oración de los Fieles

– Señor Jesús, por los que te siguen por el camino de la cruz, perseguidos por creer en ti, te rogamos.
– Señor Jesús, por los que te siguen por el camino de la cruz, renunciando a sí mismos para entregarse al cuidado de los que viven solos y abandonados y de los enfermos, te rogamos.
– Señor Jesús, por los que contigo sobrellevan sus sufrimientos con paciencia y fortaleza, te rogamos.

Oración sobe las Ofrendas
Pan y vino, Señor Dios nuestro,
son nuestra fuerza y alegría
en el camino de la vida.
Que tu Hijo Jesús parta para nosotros
el mejor pan –su Cuerpo–
y escancie para nosotros
el vino añejo de sí mismo –su Sangre–;
que nos mantengan en marcha,
y, cuando sea necesario,
nos ayuden a escalar la montaña del sufrimiento
y del aparente fracaso.
Porque confiamos plenamente
en Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú sabes qué miedo tenemos
a arriesgarnos y entregarnos audazmente
a lo nuevo y desconocido.
Pero tú nos haces señas y nos llamas
por medio de tu Hijo Jesucristo
y lo envías a nosotros
para que sea nuestra fortaleza.
Por eso te rogamos:
Sigue gritándonos para que salgamos
de nuestros encierros y aislamientos;
y danos el valor de llegar hasta el final
entregándonos, sin miedos ni componendas,
a ti y a los hermanos.
Que el evangelio de Jesús
llegue a ser para nosotros
Buena Noticia de felicidad y alegría
que llene nuestra vida
ahora y para siempre jamás.

Bendición
Hermanos: Jesús nos ha dicho: “Tomen su cruz y síganme.” Tenemos que cargar la cruz exigida por la fidelidad al Evangelio, a nuestra comunidad cristiana, a la familia, y a nuestro trabajo en la vida. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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