DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
“TÚ NOS DAS NUESTRO ALIMENTO”
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre bondadoso y compasivo:
Tú enviaste a tu Hijo Jesucristo para alimentar
a todos los que tienen hambre, material o espiritual.
Haznos compasivos
con todos los pobres de nuestros días.
Enséñanos a verlos y ser sensibles a sus necesidades,
a sufrir con ellos, a compartir sus angustias,
a vendar sus heridas y a calmar sus hambres y ansiedades.
Danos fortaleza para hacer todo esto
en virtud de la fuerza que Jesús nos da en cada eucaristía,
al entregársenos como incomparable alimento.
Te lo pedimos por el mismo Cristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
La Primera Lectura describe la marcha del pueblo de Dios a través del desierto, con las pruebas del difícil viaje, las tentaciones de desaliento, la falta de fe y de confianza, las necesidades materiales, las infidelidades a la Alianza y las quejas contra Dios y contra los líderes. Tenemos que aprender a situar esas lecturas en el contexto de nuestro itinerario a través de la vida como cristianos, nuestros desiertos particulares con sus tentaciones, dificultades y quejas.
Error: Libro o formato no reconocido: Núm 11,4-15
Evangelio
(Año A) Mateo 14, 22-36 / Mt 14,22-36 (Años B y C)
(Año A)
Sabemos que un inmenso número de personas, en muchas partes del mundo, no tienen lo suficiente para comer cada día. Muchos otros tienen alimento en abundancia, y sin embargo están hambrientos de otro modo porque la gente no vive de solo pan: Sienten necesidad de paz y de amor, anhelan como hambrientos la justicia y el aprecio; sienten necesidad de Dios. Nosotros, como discípulos de Jesús hoy, no podemos permanecer indiferentes a esas formas de hambre, porque Jesús nos ha dicho: “Denles ustedes mismos algo de comer.”
(Años B y C)
Jesús redefine el verdadero sentido de la pureza. Uno es puro no por las abluciones rituales sino por la fidelidad a la ley de Dios. Las tradiciones y costumbres humanas que obstaculizan la ley de Dios deben ser abolidas. Lo que cuenta es el espíritu de la ley, no la letra.
Error: Libro o formato no reconocido: (Año A) Mateo 14, 22-36 / Mt 14,22-36 (Años B y C)
Oración de los Fieles
– Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que, proclamando con convicción y ardor el mensaje de la Buena Nueva del Señor, satisfagan el hambre multiforme de la gente: hambre de pan y de saber, de amor y justicia, de verdad y esperanza, roguemos al Señor.
– Por los gobernantes y líderes políticos del mundo, por los científicos y economistas. Para que colaboren en resolver el problema del hambre en el mundo y en ofrecer a un mundo con hambre no solo alimento material, sino también dignidad, respeto, justicia y paz, roguemos al Señor.
– Por los enfermos y los que se sienten solos; por los discapacitados y desalentados; por los que tienen hambre de amor y de aceptación social. Para que nuestra sensibilidad y amor sean para ellos signos vivientes de que Dios no los abandona, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Te damos gracias por este pan y este vino
y por hacerlos signos vivos
de la presencia de tu Hijo entre nosotros.
Traemos ante ti, por medio de Jesús,
las hambres, los nobles anhelos
y las aspiraciones de todos.
Que Jesús multiplique aquí y ahora para nosotros
en esta santa eucaristía,
el Pan de Vida que nos haga fuertes
y el vino de alegría que nos dé esperanza.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Por medio del Pan de Vida de tu Hijo Jesucristo,
multiplica en nosotros la capacidad para amar.
Danos valor para poner en práctica
las palabras que tu Hijo nos ha dirigido:
“Denles ustedes de comer”.
Ayúdanos a compartir con ellos
no solo nuestro pan y otras cosas materiales,
sino también nuestra alegría y compasión,
nuestras esperanzas y nuestro amor.
Te lo pedimos en nombre del mismo Jesús el Señor.
Bendición
Hermanos: El que Jesús se dé a nosotros en la Eucaristía tiene doble significado: Primero, que tenemos que preocuparnos por los hambrientos y desposeídos, y hacer lo que podamos para ayudarlos. Y segundo, que nosotros también nos comprometemos y nos entregamos los unos a los otros, poniéndonos al servicio de todos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
