DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

“QUE TU SÍ SEA SÍ Y TU NO SEA NO”

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, siempre digno de fiar,
tu Hijo Jesús nació para esto
y para esto vino al mundo:
para dar testimonio de la verdad.
Cuéntanos entre los que lo escuchan
y quieren ser buscadores honestos de la verdad.
Ayúdanos a decir un firme “no” a todo lo malo
y haz que nuestro “sí” sea un rotundo “sí”
a todo lo bueno y digno,
con el poder de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

1 Reyes 19, 19-21

La primera lectura de hoy, tomada del libro de los Reyes, nos proporciona un buen ejemplo de las exigencias radicales que Dios impone a las personas que él ha de enviar para una misión sustancial. Elías está a la altura del llamado.
19

 Elías marchó de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas de bueyes en fila, él con la última. Elías pasó junto a él y le echó encima el manto.

20

 Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: –Déjame decir adiós a mis padres, luego vuelvo y te sigo. Elías le dijo: –Vete, pero vuelve. ¿Quién te lo impide?

21

 Eliseo dio la vuelta, agarró la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; aprovechó los aperos para cocer la carne y convidó a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.

Salmo Responsorial

Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10

R. (cf. 5a) Señor, mi vida está en tus manos.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia:
mi vida está en tus manos.
R. Señor, mi vida está en tus manos.
Bendeciré al Señor, que me aconseja;
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado, jamás tropezaré.
R. Señor, mi vida está en tus manos.
Por eso se me alegran el corazón y el alma
y mi cuerpo vivirá tranquilo,
porque tú no me abandonarás a la muerte
ni dejarás que sufra yo la corrupción.
R. Señor, mi vida está en tus manos.

Aclamación antes del Evangelio

Salmo 118, 36. 29

R. Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos
y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 5,33-37

Jesús nos reclama ser personas de palabra; que rechacemos toda ambigüedad sobre nuestra fe y sobre los valores a los que procuramos adherir fielmente. Que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no. Con la claridad, la valentía y la transparencia de los hijos de Dios. Para que el mundo crea.

33

Respecto a los juramentos

Ustedes, también, han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y cumplirás tus juramentos al Señor.

34

Pues yo les digo que no juren en absoluto: ni por el cielo, que es trono de Dios;

35

ni por la tierra, que es tarima de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey;

36

ni jures tampoco por tu cabeza, pues no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

37

Que la palabra de ustedes sea sí, sí; no, no. Lo que se añada luego procede del Maligno.

Oración de los Fieles

– Por los cristianos. Para que sean tan dignos de fiar que no tengan necesidad de proferir juramentos, roguemos.
– Por los amigos. Para que sean siempre honrados y leales, roguemos.
– Por todos nosotros. Para que seamos fieles a la misión que Dios nos ha dado en la vida, roguemos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre todopoderoso,
tú pronunciaste tu Palabra creadora
y las cosas y los hombres comenzaron a existir;
y viste que tu obra era buena.
Pronuncia ahora en medio de nosotros tu poderosa Palabra
y tu Hijo se hará presente entre nosotros.
Que él llene hasta rebosar nuestras palabras,
tantas veces vacías,
con bondad, honestidad y paz,
de tal modo que podamos fiarnos unos de otros
y ofrecerte a ti todo honor y gloria
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios nuestro, fidedigno y leal,
tu Hijo nos ha dirigido
una Palabra que nunca pasa
y se quedó con nosotros
aquí en la Eucaristía.
Ayúdanos también a pronunciar
palabras con valor y sentido.
Que tu propio Hijo hable
en las palabras que decimos
y en las que oímos
para que volvamos a ser libres
en el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hace pocos días San Pablo nos recordó que Jesús fue siempre “sí” “sí” cumpliendo la voluntad del Padre y sosteniendo al Pueblo. Que seamos también nosotros dignos de confianza y serios en nuestra fe, en nuestra amistad y en nuestra palabra dada, con la bendición del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

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