DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
CRISTO FUE SIEMPRE “SÍ”
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios nuestro,
tú guardas siempre fielmente tu Palabra.
Cuando llegó el tiempo oportuno
cumpliste todas tus promesas
en tu Palabra viviente: Jesucristo.
Él nos expresó la Palabra fidedigna
de su mensaje y de su vida.
Haz nuestras palabras fidedignas también,
para que, con tu Hijo,
digamos siempre nuestro “sí” y nuestro “Amén”
a nuestros hermanos y a ti,
Dios y Padre nuestro, ahora y por siempre.
Primera Lectura
Hoy San Pablo defiende su sinceridad. Quiere ser firme y sincero porque es un mensajero del Dios que guarda siempre su Palabra, y un seguidor de Jesucristo que fue siempre firme y constante, que “siempre y únicamente fue sí”, como dice el mismo Pablo.
Dios me es testigo de que, cuando me dirijo a ustedes, no confundo el sí y el no;
porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros con Silvano y Timoteo les predicamos, no fue un sí y un no, ya que en él se cumplió el sí;
en efecto, en él todas las promesas de Dios cumplieron el sí, y así nosotros por él respondemos amén, a gloria de Dios.
Y es Dios quien nos mantiene, a nosotros y a ustedes, fieles a Cristo; quien nos ha ungido,
nos ha sellado y quien ha puesto el Espíritu como garantía en nuestro corazón.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor,
para que viendo las buenas obras que ustedes hacen,
den gloria a su Padre, que está en los cielos.
R. Aleluya.
Evangelio
Cristo nos hace luz del mundo. Atraviesa con su luz todo nuestro ser, remueve nuestra oscuridad y, si lo dejamos, brilla en nosotros para que, incluso sin nombrarlo, todos lo reconozcan a nuestro paso por nuestra forma de ser y de hacer. Es su luz, no la nuestra, la que llama a sí a todos los seres humanos. Es su luz. Es su presencia.
Imagen de los discípulos: sal y luz
Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá su sabor? Sólo sirve para tirarla y que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte.
No se enciende una lámpara para meterla en un cajón, sino que se pone en el candelero para que alumbre a todos en la casa.
Brille igualmente la luz de ustedes ante los hombres, de modo que cuando ellos vean sus buenas obras, glorifiquen al Padre de ustedes que está en el cielo.
Oración de los Fieles
– Señor, a todos los que han profesado un compromiso serio contigo y con sus hermanos concédeles la fuerza para permanecer fieles a su palabra, te rogamos.
– Señor, haz que los amigos sean responsables, firmes y dignos de confianza, sobre todo cuando su lealtad sea puesta a prueba, te rogamos.
– Señor, danos el valor para decirte siempre “sí” incluso cuando nuestra fe exija sacrificios, te rogamos.
Oración sobre las ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro,
con este pan y este vino
recordamos que tu Hijo Jesucristo
fue franco y sincero
incluso a costa de su vida.
Con el Espíritu de tu Hijo en nuestros corazones
traemos ante ti nuestro honesto compromiso
de responder “sí” con toda nuestra vida
al mensaje de tu Hijo.
Y que sea éste el sacrificio que te agrada a ti,
Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Dios y Padre nuestro,
en esta eucaristía hemos compartido
la respuesta de Jesús, tu Hijo,
siempre fiel a ti.
Que, por la fuerza de su Palabra y de su Cuerpo,
seamos la sal que condimenta
las vidas de nuestros hermanos y hermanas
y la luz en la cima de la colina
que alumbra con luz brillante
con obras de justicia, honestidad y verdad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Jesús fue siempre “sí”. Siempre guardó y cumplió su palabra. Siempre dijo “sí” a su Padre, en cuyo nombre vino a salvarnos, incluso con el precio de la cruz. ¿Decimos nosotros “sí” a nuestra fe, a nuestras convicciones, a nuestra misión en la vida? Que Dios nos dé la fortaleza para actuar así y nos bendiga bondadosamente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
