DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
BIENAVENTURANZAS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
cuando tu Hijo proclamó su Buena Noticia
a los pobres y ciegos, ellos lo entendieron,
porque sabían bien lo que significa
no estar satisfechos de la vida y no poder ver.
Desde el Evangelio,
concédenos sentirnos pobres con los hambrientos,
andar a tientas con los ciegos,
sentirnos impotentes con los indefensos,
con los pequeños, con los que no cuentan,
para que experimentemos bien adentro,
hasta en la médula de nuestros huesos,
el mensaje de tu Palabra
y lo compartamos como Buena Noticia
con todos los que nos rodean,
en el nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En los próximos días leeremos algunas lecturas del gran profeta Elías y su lucha formidable contra los males de su tiempo. Él es suficientemente valiente y audaz para enfrentarse al descreído rey Ahab y a la temible reina Jezabel, porque está seguro de que es Dios quien lo envía y, por lo tanto, está en sus manos.
Elías: la sequía
Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:
–¡Por la vida del Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando.
Luego el Señor le dirigió la palabra:
–Vete de aquí hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida.
Elías hizo lo que le mandó el Señor y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.
Salmo Responsorial
R. (cf. 2) Siempre me cuidará el Señor.
La mirada dirijo hacia la altura
de donde ha de venirme todo auxilio.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
R. Siempre me cuidará el Señor.
No dejará que des un paso en falso,
pues es tu guardián y nunca duerme.
No, jamás se dormirá o descuidará
el guardián de Israel.
R. Siempre me cuidará el Señor.
El Señor te protege y te da sombra,
está siempre a tu lado.
No te hará daño el sol durante el día
ni la luna, de noche.
R. Siempre me cuidará el Señor.
Te guardará el Señor en los peligros
y cuidará tu vida;
protegerá tus ires y venires,
ahora y para siempre.
R. Siempre me cuidará el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento,
porque su premio será grande en los cielos.
R. Aleluya.
Evangelio
Lo que Jesús propone en las Bienaventuranzas es una revolución, una vuelta del revés de los valores. Pero no nos sentimos demasiado deseosos de tomarlas en serio; las Bienaventuranzas son demasiado molestas y desagradables... Muchos afirman que son utópicas, pero eso mismo se puede decir de muchas partes del Evangelio, a no ser que se tenga verdadera fe. Los seguidores de Cristo son soñadores: sueñan en una fraternidad universal de todos los hombres, en una tierra y un mundo mejores.
Sermón del monte: las bienaventuranzas
Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos.
Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo:
Felices los pobres de corazón,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Felices los afligidos,
porque serán consolados.
Felices los desposeídos,
porque heredarán la tierra.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Felices los misericordiosos,
porque serán tratados con misericordia
Felices los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz,
porque se llamarán hijos de Dios.
Felices los perseguidos por causa del bien,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Felices ustedes cuando los injurien, los persigan y los calumnien de todo por mi causa.
Alégrense y estén contentos pues la paga que les espera en el cielo es abundante. De ese mismo modo persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.
Oración de los Fieles
– Señor, que llamas bienaventurados a los pobres, suscita entre nosotros muchos hermanos que sepan cómo vivir sobriamente, y que encuentren alegría en las cosas modestas y en la vida sencilla, te rogamos.
– Señor, Dios de quienes son amables y sensibles, haznos pacíficos, misericordiosos y compasivos, para que, como tú nos prometes, poseamos tu Reino, te rogamos.
– Señor, fortaleza de los perseguidos, dales perseverancia a todos los que sufren persecución, te rogamos.
Oración sobre las ofrendas
Señor, Dios nuestro,
desde la pobreza y el vacío de nuestros corazones
colocamos sobre este altar
un trozo de pan y un sorbo de vino.
No es mucho, Señor,
pero sabemos que tú puedes liberar,
con cosas sencillas
y con gente consciente, de su indigencia.
Por eso te rogamos:
Cambia este pan y este vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo,
y cámbianos a nosotros en hombres y mujeres
beneficiados con tu vida
y que se enriquezcan a sí mismos
entregando sin medida a los demás
su tiempo, atención y amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor, Dios nuestro,
tú escribes derecho con líneas torcidas.
Haz que las desconcertantes palabras de tu Hijo
en las Bienaventuranzas
nos despierten y nos permitan ver
dónde podemos encontrar tu felicidad,
ya que es la única que dura y permanece.
Y que tu Hijo, aquí ahora con nosotros,
sea nuestro alimento para el camino hacia ti,
Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
Bendición
A los discípulos de Jesús nos llaman “bienaventurados”, es decir dichosos y felices, si estamos tan abiertos a Dios que le permitimos llenarnos con algo de su propia felicidad. Para ello tenemos que ser pobres, vacíos de nosotros mismos. Entonces obtendremos la felicidad del Reino de Dios como un saboreo anticipado de la felicidad celestial. Pongámonos en las manos de Dios y pidámosle que nos bendiga bondadosamente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
