CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
POBRES y LIBRES PARA EL EVANGELIO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Para ir a los pobres y hacerlos libres,
tus discípulos tienen que ser creíbles,
personas libres ellos mismos.
Te pedimos hoy nos otorgues un espíritu de pobreza
que nos haga libres y disponibles
para liberar a todos los encarcelados
por el pecado y las fuerzas del mal.
Que así lleguemos a ser auténticos testigos
del Evangelio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Nuestra vida religiosa hoy no está inspirada por el miedo a los signos terroríficos del Monte Sinaí sino que se funda en Cristo, nuestro mediador de la Nueva Alianza, que se sacrificó a sí mismo por nosotros.
Ustedes no se han acercado a algo tangible: fuego ardiente, oscuridad, tiniebla, tempestad,
ni oyeron el toque de trompetas ni una voz hablando que, al oírla, pedían que no continuase,
Ese espectáculo era tan terrible que Moisés comentó: estoy temblando de miedo.
Ustedes en cambio se han acercado a Sión, monte y ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celeste con sus millares de ángeles, a la congregación
y asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a los espíritus de los justos consumados,
a Jesús, mediador de la nueva alianza, a una sangre rociada que grita más fuerte que la de Abel.
Evangelio
Jesús envía a sus discípulos de dos en dos sin seguridades ni poderes humanos, de manera que sean libres para predicar, ser testigos del Evangelio y entregarse a las necesidades de las gentes sin ambigüedad alguna. ¡Ojalá la Iglesia hoy pudiera dar inequívocamente ese mismo testimonio!
Misión de los Doce
Llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos.
Les encargó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja,
que calzaran sandalias pero que no llevaran dos túnicas.
Les decía:
—Cuando entren en una casa, quédense allí hasta que se marchen.
Si en un lugar no los reciben ni los escuchan, salgan de allí y sacudan el polvo de los pies como protesta contra ellos.
Se fueron y predicaban que se arrepintieran;
expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban.
Oración de los Fieles
– Señor, Moisés y Jeremías eran tartamudos y tímidos, pero tú los llamaste para hablar claro y con valentía, y dirigir a tu pueblo. Danos a nosotros la gracia de proclamar tu Palabra sin vacilación, incluso a personas no bien dispuestas a escucharla. Por eso te decimos…
– Señor, algunos de tus apóstoles no eran más que sencillos pescadores que estaban remendando las redes a la orilla del lago. Sin embargo, tú los llamaste para difundir tu Buena Noticia de Salvación. Danos la gracia de no tener nunca miedo de proclamar tu Palabra. Por eso te decimos…
– Los obispos, maestros, párrocos y miembros de la comunidad no son más que simples sacerdotes o maestros o laicos, pero tú los llamaste para luchar contra la injusticia y defender a los pobres. Habla por medio de ellos, y también a través de nosotros, lo que es justo, verdadero y bueno. Por eso te decimos…
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios todopoderoso:
Tú quieres que tu Hijo venga a nosotros
no con esplendor y poderío,
sino en la pobreza de lo ordinario,
en el alimento y bebida de cada día: pan y vino.
Que nosotros tampoco nos apeguemos
a cosas que nos atan
y nos dan la sensación de falsa seguridad.
Continúa recordándonos
que somos caminantes
hacia ti y hacia los otros;
y danos nuestro alimento para el camino,
el Pan vivo de la Eucaristía,
que es Jesús mismo, nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo envió a sus discípulos
a llevar su Buena Noticia de Salvación
y su poder curativo
a la gente, en su vida diaria.
Ayuda a los que en la Iglesia
enseñan y celebran la liturgia
a unir siempre la fe y el culto
a las realidades de la vida diaria,
para que el Evangelio y la vida de tu Hijo
creen unidad entre lo que somos,
creemos y hacemos.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo
nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Jesús envió a sus discípulos a llevar y anunciar su mensaje de Salvación a la gente. Los discípulos no deben llevar bagaje inútil y tendrán que depender de la hospitalidad de la gente. Jesús los envía a curar y salvar. Que nuestras vidas proclamen el mensaje del Evangelio, con la ayuda del Señor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
