CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
POBRES y LIBRES PARA EL EVANGELIO
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Para ir a los pobres y hacerlos libres,
tus discípulos tienen que ser creíbles,
personas libres ellos mismos.
Te pedimos hoy nos otorgues un espíritu de pobreza
que nos haga libres y disponibles
para liberar a todos los encarcelados
por el pecado y las fuerzas del mal.
Que así lleguemos a ser auténticos testigos
del Evangelio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
El testamento de David, transmitido en su lecho de muerte a su sucesor, su hijo Salomón, ratifica la Alianza de Dios con su Pueblo: demanda fidelidad a Dios y a su Ley y le asegura el trono de Israel será suyo para siempre.
En aquel tiempo, sintiendo que se acercaba el día de su muerte, David le hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: "Yo ya me voy por el camino de todos los mortales. Ten valor y sé todo un hombre. Cumple los mandamientos del Señor, tu Dios; camina por sus sendas y observa sus preceptos, órdenes, decretos e instrucciones, tal como están escritos en la ley de Moisés. Si haces esto, tendrás éxito en todas tus empresas y el Señor cumplirá la promesa que me hizo al decirme: 'Si tus hijos me son fieles a mí, el Señor, y cumplen sinceramente mi voluntad con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel' ".
Cuando el rey David murió, lo sepultaron en la llamada ciudad de David. Reinó sobre Israel durante cuarenta años: siete en Hebrón, y treinta y tres en Jerusalén. Su hijo Salomón lo sucedió en el trono y su reino se consolidó.
Salmo Responsorial
1 Crónicas 29, 10. 11abc. 11d-12a. 12bcd
R. (12b) Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Bendito seas, Señor,
Dios de nuestro padre Jacob,
Desde siempre y para siempre.
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Tuya es la grandeza y el poder
el honor, la majestad y la gloria,
pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra.
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Tuyo, Señor, es el reino,
tú estás por encima de todos los reyes.
De ti provienen las riquezas y la gloria.
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Tu lo gobiernas todo,
en tu mano están la fuerza y el poder
y de tu mano proceden la gloria y la fortaleza.
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús envía a sus discípulos de dos en dos sin seguridades ni poderes humanos, de manera que sean libres para predicar, ser testigos del Evangelio y entregarse a las necesidades de las gentes sin ambigüedad alguna. ¡Ojalá la Iglesia hoy pudiera dar inequívocamente ese mismo testimonio!
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.
Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos".
Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.
Oración de los Fieles
– Señor, Moisés y Jeremías eran tartamudos y tímidos, pero tú los llamaste para hablar claro y con valentía, y dirigir a tu pueblo. Danos a nosotros la gracia de proclamar tu Palabra sin vacilación, incluso a personas no bien dispuestas a escucharla. Por eso te decimos…
– Señor, algunos de tus apóstoles no eran más que sencillos pescadores que estaban remendando las redes a la orilla del lago. Sin embargo, tú los llamaste para difundir tu Buena Noticia de Salvación. Danos la gracia de no tener nunca miedo de proclamar tu Palabra. Por eso te decimos…
– Los obispos, maestros, párrocos y miembros de la comunidad no son más que simples sacerdotes o maestros o laicos, pero tú los llamaste para luchar contra la injusticia y defender a los pobres. Habla por medio de ellos, y también a través de nosotros, lo que es justo, verdadero y bueno. Por eso te decimos…
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios todopoderoso:
Tú quieres que tu Hijo venga a nosotros
no con esplendor y poderío,
sino en la pobreza de lo ordinario,
en el alimento y bebida de cada día: pan y vino.
Que nosotros tampoco nos apeguemos
a cosas que nos atan
y nos dan la sensación de falsa seguridad.
Continúa recordándonos
que somos caminantes
hacia ti y hacia los otros;
y danos nuestro alimento para el camino,
el Pan vivo de la Eucaristía,
que es Jesús mismo, nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo envió a sus discípulos
a llevar su Buena Noticia de Salvación
y su poder curativo
a la gente, en su vida diaria.
Ayuda a los que en la Iglesia
enseñan y celebran la liturgia
a unir siempre la fe y el culto
a las realidades de la vida diaria,
para que el Evangelio y la vida de tu Hijo
creen unidad entre lo que somos,
creemos y hacemos.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo
nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Jesús envió a sus discípulos a llevar y anunciar su mensaje de Salvación a la gente. Los discípulos no deben llevar bagaje inútil y tendrán que depender de la hospitalidad de la gente. Jesús los envía a curar y salvar. Que nuestras vidas proclamen el mensaje del Evangelio, con la ayuda del Señor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
