CUARTA SEMANA DE CUARESMA MARTES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
“LEVANTATE Y CAMINA”
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú has saciado nuestra sed de vida
con el agua del Bautismo.
Sigue transformando
en un paraíso de paz y alegría
el desierto de nuestras vidas áridas,
para que demos frutos
de santidad, justicia y amor.
Señor, escucha nuestra oración
que confiadamente te presentamos
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Manaba agua del templo
En la lectura de Ezequiel, aparece hoy el agua que fluye desde el Templo y convierte a la tierra en un fértil paraíso. Agua de Dios, Agua de vida…
En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre salió hacia el oriente, y con la cuerda que tenía en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar por el agua, que me daba a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo pasar; el agua me daba a las rodillas. Midió quinientos más y me hizo cruzar; el agua me daba a la cintura. Era ya un torrente que yo no podía vadear, pues habían crecido las aguas y no se tocaba el fondo. Entonces me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre?"
Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar hacia atrás, vi una gran cantidad de árboles en una y otra orilla. Aquel hombre me dijo: "Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina".
Salmo Responsorial
R. (8) Con nosotros está Dios, el Señor.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
quien en todo peligro nos socorre.
Por eso no tememos, aunque tiemble,
y aunque al fondo del mar caigan los montes.
R. Con nosotros está Dios, el Señor.
Un río alegra a la ciudad de Dios,
su morada el Altísimo hace santa.
Teniendo a Dios, Jerusalén no teme,
porque Dios la protege desde el alba.
R. Con nosotros está Dios, el Señor.
Con nosotros está Dios, el Señor;
es el Dios de Israel nuestra defensa.
Vengan a ver las cosas sorprendentes
que ha hecho el Señor sobre la tierra.
R. Con nosotros está Dios, el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Crea en mí, Señor, un corazón puro
y devuélveme tu salvación, que regocija.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Renovamos hoy con Cristo la memoria de nuestro bautismo, que nos dio la vida de los hijos de Dios y nos hizo parte de la Iglesia, comunidad de hermanos en camino diciendo: R/Levántanos, Señor, con tu Agua viva.
Limpia, renueva y vivifica, Señor, a tu Iglesia. Hazla reflejo de tu rostro y testigo de tu amor y de tu paz, que es fruto de la justicia.
Aumenta, Señor, nuestra fe y levántanos con tu poder y tu gracia.
Que el agua del Bautismo remueva nuestras cobardías y conveniencias, nuestro bienestar egoísta y nuestras indiferencias frente al dolor de tantos hermanos y de la Tierra, que sufre.
Por los enfermos, para que tu agua viva se lleve su enfermedad y sean fieles reflejos de tu Salvación y tu gloria.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo, Jesús, viene a nosotros
en estos signos de pan y vino.
Que él sea para nosotros
la fuente de agua viva
de la que podamos beber
hasta saciarnos,
para que transformemos esta tierra nuestra
en un lugar acogedor y fraterno
que nos dé como un gusto anticipado
de tu paraíso eterno.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta celebración eucarística
hemos encontrado gozosamente a tu Hijo.
Que él nos diga resueltamente a nosotros también:
“Toma tu camilla y anda”.
Y que efectivamente caminemos
al escuchar su Palabra,
y vayamos hacia ti siguiendo su camino
de bondad, justicia y paz.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Jesús pregunta al paralítico, y también a nosotros: “¿Quieres sanarte?” Naturalmente, respondemos sí. Y como el paralítico, ojalá también nosotros encontremos hermanos que nos ayuden a confiar en Dios y a dejarlo que nos haga mejores personas y mejores cristianos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
