25 de Diciembre – NATIVIDAD DEL SEÑOR
EL ROSTRO DE DIOS
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Proclamación o Pregón de Navidad
Es de noche, pero noche que preludia ya LA AURORA
y noche que ahuyenta y disipa a la oscuridad.
Esta noche promete el fin de la tiniebla
del pecado, del mal y de la muerte.
Es noche de PAZ:
porque un niño nos ha nacido que es el príncipe de la paz; un niño, pero al mismo tiempo nuestro Dios omnipotente. Si le dejamos vivir entre nosotros, viviremos en paz.
Es noche de ALEGRÍA:
Eliminemos toda tristeza, porque Dios está ahora con nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros: Compartamos nuestra alegría, hagamos felices a otros porque el Hijo de Dios nos trae vida y felicidad.
Es noche de NACIMIENTO:
María nos da a Jesús, su Hijo, que es al mismo tiempo Hijo de Dios. De ahora en adelante, todos podemos hacer nacer entre nosotros el amor y el perdón. Con Jesús podremos abrir nuestros ojos y oídos a las necesidades de cualquiera que sufra.
Es noche de AMISTAD:
Porque Dios nos hace no solo sus amigos sino hasta sus hijos e hijas y hermanos y hermanas de Jesús. Todos somos uno y nos pertenecemos mutuamente; somos de la misma carne y sangre.
Vengan, alegrémonos JUNTOS
y marchemos también juntos en el amor
porque NOS HA NACIDO JESUCRISTO, EL SEÑOR.
Ahora la Iglesia se ilumina completamente y se canta un alegre y vigoroso villancico navideño bien conocido por todos.
Saludo
¡Santa, alegre y feliz Navidad a todos ustedes!
Cristo nos ha nacido,
él vive en nosotros.
Que él esté siempre con ustedes.
Introducción
Cuando Dios quiso revelarse a sí mismo como él es de una manera asequible, que pudiéramos entender, se hizo hombre, uno de nosotros, apareciendo con el rostro de un niño chiquito. Se mostró a sí mismo con toda nuestra fragilidad, como diciendo: ¿Ven ustedes ahora cómo estoy cerca de ustedes, cómo estoy con ustedes, no para dominarlos y sofocarlos sino para mostrarles mi rostro de paz, amor y confianza? Acojamos con alegría al Señor que viene para vivir entre nosotros y para unirse a nosotros en el camino de la vida. Ahora podemos llegar a ser más como Dios.
Acto Penitencial
Seguros de que Jesús nos trae perdón y vida,
lo aclamamos como a nuestro Salvador.
(Pausa)
Señor Jesús, con los ángeles en Belén, decimos:
¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra al pueblo de Dios!
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, con los pastores de Belén
venimos a ti, te acogemos y te queremos.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, con María y José
te recibimos con gran alegría.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Perdona todos nuestros pecados, Señor, y
haz que vivamos en tu paz y alegría.
Llévanos a la vida eterna.
Oración Colecta
Oremos a nuestro Dios de amor,
por darnos a Jesús.
(Pausa)
Gloria a ti, Dios en las alturas,
por traer paz a tu pueblo en la tierra
y por dejar que tu Hijo Jesús nos sonría
desde los brazos de María, su madre.
Que él sea nuestra esperanza y nuestra alegría,
nuestro perdón y nuestra vida.
Créanos de nuevo a imagen y semejanza de Jesús,
para así llegar a asemejarnos más a él,
de manera que tú nos reconozcas en él
y nuestro amor llegue a ser profundo y fiel.
Ayúdanos a entregarlo al mundo
para que todos lleguen a ser de nuevo
renovados y re-creados
por medio del mismo Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Un hijo nos ha nacido
El niño que nos ha nacido nos traerá la luz y la paz de Dios.
El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras,
una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo
e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar,
como se alegran al repartirse el botín.
Porque tú quebrantaste su pesado yugo,
la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano,
como en el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado;
lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será:
“Consejero admirable”, “Dios poderoso”,
“Padre sempiterno”, “Príncipe de la paz”;
para extender el principado con una paz sin límites
sobre el trono de David y sobre su reino;
para establecerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre.
El celo del Señor lo realizará.
Salmo Responsorial
R. (Lc 2, 11) Hoy nos ha nacido el Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación, sus maravillas.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Segunda Lectura
Ha aparecido la gracia de Dios para todo
La venida de Jesús fue el regalo de la gracia de Dios para todos los hombres. Pero todo depende de nuestra cooperación.
Querido hermano: La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. Él se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Les anuncio una gran alegría:
Hoy nos ha nacido el Salvador,
que es Cristo, el Señor.
R. Aleluya.
Oración de los Fieles
La alegría es para compartirla. Roguemos a Jesús, nuestro Señor, que la Buena Noticia de su venida caldee los corazones de todos, y digámosle: R/ Señor, quédate con tu pueblo.
- Para que hoy sea una fiesta de alegría para todas nuestras familias y para todos aquellos a quienes llevamos un poquito de felicidad en este día, roguemos al Señor.
- Para que hoy sea una fiesta de alegría para todos los niños, cercanos y lejanos, tanto para los que son felices como para los que viven en la miseria, tienen hambre y sufren, roguemos al Señor.
- Para que hoy sea una fiesta de cálida fe y de profunda alegría, tanto para los que conocen al Señor como para los que todavía no le conocen, roguemos al Señor.
- Para que hoy sea de nuevo una fiesta de paz para las personas que están divididas por peleas y rencores, y también para los países destrozados y divididos por la guerra, roguemos al Señor.
- Para que hoy sea una fiesta de alegría para todas nuestras comunidades cristianas y para que sepamos compartir esa alegría mientras caminamos juntos con amor por el camino de justicia y de paz del Señor, roguemos al Señor.
Señor Jesús, tú eres uno de nosotros. Ayúdanos a llegar a ser más semejantes a ti, para que seamos tu alegría, mientras tú eres nuestro tesoro, ahora y por los siglos de los siglos.
Oración sobre las Ofrendas
Padre bondadoso:
Con pan y vino celebramos la fiesta de familia,
el cumpleaños de tu Hijo.
Él es uno de nosotros, y somos felices por ello.
Que sepamos compartir esta alegría con todos,
para que los pueblos de todas razas y naciones
puedan venir a participar en esta mesa de la eucaristía.
Que esta nuestra fiesta no tenga fin
y que nuestro amor y felicidad no tengan límite,
porque ahora vive entre nosotros tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Que nuestra alegría por la venida del Hijo de Dios derive en una oración de acción de gracias y alabanza a nuestro Padre del cielo.
Introducción al Padre Nuestro
Dios ciertamente ha llegado a ser nuestro Padre por medio de Jesús, que se hizo nuestro hermano. Con él decimos con la más plena confianza. R/ Padre nuestro…
Oración por la Paz
Señor Jesucristo: Tu nacimiento
fue el comienzo de una nueva paz
para todos aquellos a quienes tú amas.
Que esta Navidad cante y proclame la gloria de Dios,
induciéndonos a todos a caminar de la mano
y participar de tu ternura.
Sé nuestro “Dios-con-nosotros”
para que en nuestro mundo haya justicia,
amor y paz por los siglos de los siglos.
Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
Hijo de Dios y Hermano nuestro,
nuestro “Dios-con-nosotros”.
Él es nuestro Pan de Vida que ha bajado del cielo.
Dichosos nosotros de poder recibirlo en esta comunión
como nuestra paz y alegría.
R/ Señor, no soy digno…
Oración después de la Comunión
Oh Padre bueno: ¿Qué otra cosa podemos decir en esta Nochebuena que “Gracias, Señor, gracias de nuevo por tu amor”?, por venir a nosotros de una forma que nunca nos atreveríamos a esperar. No permitas que, por rutina, nos acostumbremos a la presencia de tu Hijo entre nosotros hasta el punto de que olvidemos que él está aquí con nosotros. Te pedimos que sepamos reconocerlo en el corazón de nuestras vidas y en los rostros de nuestros hermanos. Que su justicia rija nuestra tierra y que su amor y su paz estén vivos en nosotros, porque él es nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Nuestros corazones pueden cantar esta noche con alegría el amor de Dios hacia nosotros, su pueblo. Con María, la madre del niño nacido, podemos cantar su himno de acción de gracias: “Mi alma proclama la grandeza del Señor, mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha hecho cosas maravillosas con nosotros”. Sí, en Navidad recordamos que su Hijo Jesús se ha hecho uno de nosotros. Él está aquí con nosotros como compañero en la vida. Él levanta a los heridos, y nos muestra en sí mismo que Dios nos ama muy profundamente y que nunca nos abandonará. Con alegría recibimos su bendición: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre. Podemos ir en paz. Y, de nuevo, ¡Feliz Navidad a todos ustedes y a sus seres queridos!
