22 de Diciembre – Feria privilegiada de Adviento
¡GRACIAS, SEÑOR!
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios de los humildes y pequeños:
Con María nos regocijamos y te damos gracias
porque en tu Plan de Salvación decidiste
que Jesucristo se hiciera uno de nosotros
y nos otorgara la dignidad incomparable
de llegar a ser hijos e hijas tuyos.
Queremos vivir, Señor, según las exigencias de tal dignidad
y según la profunda alegría
de saber y sentir que tú nos amas.
Que, como tú, nosotros también aprendamos a preocuparnos
por todo lo que es pequeño y frágil
Y a llevar tu justicia y tu amor a los pobres,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
"El Señor me ha concedido el hijo"
Hoy vamos a participar en una celebración de acción de gracias al Señor, que hace grandes cosas a favor de la gente humilde que confía en Dios. En el Antiguo Testamento (Primera Lectura) Ana da gracias a Dios porque le ha dado un hijo. Ella lo dedicará a Dios mismo. Samuel, el hijo, será un extraordinario profeta del Señor.
En aquellos días, llevó Ana a Samuel al templo del Señor de Siló, llevando un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino. 25Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, 26diciendo: –Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí, junto a ti, rezando al Señor. 27Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. 28Por eso yo se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo. Después se postraron ante el Señor.
Salmo Responsorial
1S: Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador
R.(2a) Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
Mi corazón se alegra en el Señor,
en Dios me siento yo fuerte y seguro.
Ya puedo responder a mis contrarios,
pues eres tú, Señor, el que me ayuda.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
El arco de los fuertes se ha quebrado,
los débiles se ven de fuerzas llenos.
Se ponen a servir por un mendrugo
los antes satisfechos;
y sin tener que trabajar,
pueden saciar su hambre los hambrientos.
Siete veces da a luz la que era estéril
y la fecunda ya dejó de serlo.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
Da el Señor muerte y vida,
deja morir y salva de la tumba;
él es quien empobrece y enriquece,
quien abate y encumbra.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
El levantara del polvo al humillado,
al oprimido saca de su oprobio,
para hacerlo sentar entre los príncipes
en un trono glorioso.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia,
ven a salvar al hombre, que modelaste del barro.
R. Aleluya.
Evangelio
"Me felicitarán todas las generaciones"
María, una muchacha joven, humilde, sin pretensiones mayores, expresa con vehemencia su alegría y su acción de gracias al Dios que trastornará los valores del mundo por medio de Jesús, el Hijo que nacerá de ella. Con Ana y con María cantamos hoy, entusiasmados, nuestra alegría y nuestra acción de gracias a Dios.
En aquel tiempo, María dijo: Mi alma canta la grandeza del Señor, 47mi espíritu festeja a Dios mi salvador, 48porque se ha fijado en la humildad de su servidora y en adelante me felicitarán todas las generaciones. 49Porque el Poderoso ha hecho grandes cosas su nombre es santo. 50Su misericordia con sus fieles se extiende de generación en generación. 51Despliega la fuerza de su brazo, dispersa a los soberbios en sus planes, 52derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, 53colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. 54Socorre a Israel, su siervo, recordándola lealtad, 55prometida a nuestros antepasados, a favor de Abrahán y su descendencia para siempre. 56María se quedó con ella tres meses y después se volvió a casa.
Oración de los Fieles
Oración de los Fieles
Señor, queremos agradecerte porque elevaste nuestra humanidad desde lo más pequeño y olvidado, excluido y despreciado entre nosotros. Por eso te decimos:R/Señor, te damos gracias de corazón.
- Por todas las cosas buenas que hemos experimentado en la vida, te decimos.
- Por todos los dones y talentos recibidos para que los pongamos al servicio de los demás, te decimos.
- Por nuestra fe, por nuestros hermanos y hermanas en nuestras comunidades cristianas, y por la presencia de Cristo entre nosotros, te decimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sólo podemos presentarte en el altar
estas humildes ofrendas de pan y vino,
que son dones procedentes de tu generosa mano.
Esperamos que hagas grandes cosas en ellos
y que se conviertan en Jesús mismo,
tu Hijo entre nosotros.
Que él permanezca con nosotros, de tal forma
que también él pueda hacer grandes maravillas
en y por medio de nosotros,
porque él es nuestro Señor y Salvador
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Dios de esperanza:
Acepta nuestra alegría y gratitud
por tu amor y tu justicia.
Que tu Hijo nos libere
de nuestro egoísmo y de nuestra fría avaricia.
Ya que somos débiles, que él nos dé fuerza
para hacer del amor y el servicio
el fundamento del mundo nuevo
que él quiere comenzar con nosotros.
Te damos gracias, Señor, por toda esta alegría,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Con María decimos: “El Dios omnipotente ha hecho grandes cosas por nosotros. Santo es su nombre”. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
