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Praxis cristiana de la comunidad

Tú, en cambio, explica lo que corresponde a la sana doctrina:

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que los ancianos sean sobrios, dignos, moderados, sanos en la fe, el amor y la paciencia.

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Asimismo las ancianas tengan una compostura digna de la religiosidad; no sean esclavas de la murmuración ni de la bebida; sean buenas maestras,

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capaces de enseñar a las jóvenes a amar a los maridos y los hijos,

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a ser juiciosas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas al marido; de modo que la Palabra de Dios no se desprestigie.

6

Anima también a los jóvenes a ser moderados.

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En todo preséntate como modelo de buena conducta: íntegro y serio en la enseñanza,

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proponiendo un mensaje sano e intachable, de modo que el adversario quede confundido al no encontrar nada de qué acusarnos.

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Los esclavos sean sumisos a sus amos en todo, amables, no respondones,

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no ladrones, sino dignos de toda confianza; para que cobre prestigio ante todos la enseñanza de nuestro Dios y salvador.

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La gracia de la salvación

Porque la gracia de Dios que salva a todos los hombres se ha manifestado,

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enseñándonos a renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y a vivir en esta vida con templanza, justicia y piedad,

13

esperando la promesa dichosa y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo.

14

Él se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad, para adquirir un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

15

Habla de esto, exhorta, y reprende con plena autoridad. Que nadie te desprecie.


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