En este oráculo Dios vaticina la restauración del pueblo. El Líbano representa la prosperidad como un don de Dios (17). La conversión del pueblo se manifiesta en que los sordos oirán y los ciegos verán (18; cfr. 35,5; 42,6-7).
En este oráculo Dios vaticina la restauración del pueblo. El Líbano representa la prosperidad como un don de Dios (17). La conversión del pueblo se manifiesta en que los sordos oirán y los ciegos verán (18; cfr. 35,5; 42,6-7).