Sábado y año sabático de la tierra.

Un campesino sabe que la tierra también necesita descansar. Pues bien, esa experiencia natural del campesino aparece aquí con carácter de ley divina, de la que todos se benefician: la tierra, los animales y las personas. Especialmente son los pobres, los desposeídos de propiedad, quienes pueden comer de los frutos silvestres que la tierra produce durante este año. Pero hay una regulación para ellos: tomarán lo indispensable y lo demás quedará para las fieras salvajes. El versículo 12 vuelve a mencionar la exigencia del descanso sabático con un sentido más humanitario que religioso. La finalidad es que, tras un período semanal de trabajo, haya un día de reposo tanto para los animales como para las personas. Como introducción al calendario festivo que viene a continuación, se advierte al israelita que no invoque el nombre de dioses extranje-ros. Recordemos que, en el antiguo Oriente, invocar un nombre significaba aceptar a la persona. Así, invocando el nombre de un dios, se le aceptaba, se le acogía. Los profetas lo denunciaron como idolatría, pero también como adulterio o falta contra la fidelidad debida al Señor (cfr. Os 2,17; Zac 13,2).

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