El amor de Dios por su pueblo es lo que lo impulsa a liberarlo como en antaño (3). Hay un resto de Israel que experimentará otra vez la compasión y fidelidad de Dios, aunque ahora, de una manera totalmente nueva: el pueblo entero es concebido como una virgen llamada a ser una madre fecunda (21) con la cual se establece una nueva alianza (31-32).
