Responsabilidad personal.

He aquí uno de los mensajes más importantes del libro, que se repite más brevemente en 14, 12-14 y 33, 10. El proverbio del que reniega Ezequiel expresa una realidad: la generación de los exiliados está pagando los errores y los pecados de las generaciones precedentes. Para los contemporáneos de Ezequiel, esa certeza justificaba un fatalismo y una sensación de derrota ante la situación actual. Equiparaban la justicia de Dios a la de los hombres, acostumbrados como estaban a que se castigaran las faltas del padre de familia masacrando a todos los suyos (cfr. 2 Sm 21, 4-6). Ahora que están lejos de su país y el culto al Señor ya no se celebra, no hay remedio. Ezequiel habla de una justicia de Dios que considera a las personas y otorga a cada uno lo que se merece. Afirma la posibilidad de convertirse y de obtener de Dios las bendiciones perdidas por la conducta anterior; Dios solo quiere dar vida, con tal de que se vuelva a su alianza.

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