Quinta: El candelabro y los dos olivos.

Esta visión evidencia la lucha por el control del poder. En las circunstancias actuales, ¿quién debía administrarla? ¿El sector civil o el religioso? Ciertamente, el sector religioso no está muy interesado en una nueva monarquía; por eso resalta la teocracia. Además, los judíos no podían entronizar a un rey; eran vasallos de Persia. Sin embargo, no perdían la esperanza de que un descendiente davídico volviera a ocupar el trono de Jerusalén. De todas formas, las perspectivas parecen lejanas, y por eso se comienza a soñar con dos tipos de Mesías: uno de índole sacerdotal y otro de índole civil. Ambos procederán de un mismo y único Señor, que en esta visión se representa en el candelabro de las siete lámparas. De Él proceden los dos ungidos, representados por los dos árboles de olivo que penden del candelabro. Las palabras dirigidas en forma exclusiva a Zorobabel indican la deferencia particular por este descendiente de David en quien también se han fijado las esperanzas de la restauración, la cual, aunque insignificante al principio, será grandiosa en su final, porque será fruto exclusivo del poder del Espíritu del Señor (14.10a).

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