¿Quién es el resto? Después de la humillante intrusión de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en Jerusalén y del destierro de las personas importantes del país, quienes a duras penas permanecieron en Judea podían creer que eran los bendecidos de Dios y los auténticos portadores de la alianza.

Pero esta visión aclara la situación. De acuerdo con el plan de Dios, el Señor se acordará de los deportados, los purificará, renovará sus corazones y establecerá una nueva alianza con ese «resto». El rey Sedequías, su corte y todos los que quedaron en Judea son representados por los higos podridos, maldecidos por Dios.

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