Pero esta visión aclara la situación. De acuerdo con el plan de Dios, el Señor se acordará de los deportados, los purificará, renovará sus corazones y establecerá una nueva alianza con ese «resto». El rey Sedequías, su corte y todos los que quedaron en Judea son representados por los higos podridos, maldecidos por Dios.
