Purificación de los enfermos de lepra.

Este capítulo es la segunda parte del anterior. Como puede verse, el sacerdote debe examinar al afectado y declararlo puro o impuro, dictaminar si debe aislarse o no y el tiempo de su aislamiento; le corresponde, además, realizar los sacrificios y ritos de purificación. También, esta casuística contempla el caso de los más pobres, para quienes se establece una ofrenda acorde con sus capacidades económicas.

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