La muerte representa la guerra y la violencia, consecuencias de la confianza que los líderes de Judá han puesto en las alianzas políticas en lugar del Señor. Así y todo, Dios no abandona su alianza y promete colocar una piedra angular en Sión (16). Se trata de un rey de la dinastía davídica que establecerá la justicia (cfr. 1 Pe 2,1-10).
