Nueva Alianza – Paso de la Gloria.

Si tenemos presente que el libro del Éxodo contiene en muchos pasajes interrupciones, adiciones, incluso aclaraciones y quizás correcciones, no nos costará trabajo entender que aquí se retoma prácticamente el relato yahvista (J) de la subida de Moisés al monte Sinaí, iniciado en 19,20. La continuación de dicha narración se interrumpe con múltiples relatos, entre ellos el del ternero de oro, símbolo de la infidelidad a la Alianza. Las múltiples infidelidades a esa Alianza, con sus consecuencias nefastas para el pueblo –castigo–, su arrepentimiento y la restauración de las relaciones por medio del perdón divino, son el marco de esta relectura realizada por la misma escuela teológico-literaria yahvista (J), dando cuerpo a un texto de «renovación de la Alianza».
La restauración no es solo espiritual, en cuanto a que el pueblo queda perdonado y puede seguir contando con el favor de Dios; también es material, en tanto se reconstruyen las tablas de la Ley y se proclama de nuevo un «decálogo» como orientador para que el mismo pueblo se comprometa efectivamente con su propia restauración. Se subraya la autopresentación de Dios como Señor compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel (6), que perdona las infidelidades, pero también las castiga (7). Solo un Dios de este talante puede respaldar un acto de Alianza con un pueblo. Ningún otro dios posee estos atributos; de ahí la prevención de aliar a Israel con otros pueblos –o con sus dioses– ni de imitar sus prácticas, porque sería una trampa mortal para Israel (12s).

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