No vale el culto.

Se trata del culto vacío de sentido. A Dios no le satisfacen los sacrificios de un pueblo infiel (21). Aunque Jeremías proviene de una familia sacerdotal, es fiel a la doctrina deuteronomista, según la cual el culto está supeditado a la obediencia a Dios. En el versículo 23, se cita precisamente el núcleo de la Alianza, el compromiso de adhesión que adquirió Israel en el momento de su fundación en el Sinaí: ser el pueblo de Dios, del Dios que los había liberado del poder egipcio.

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