Pese a que toda la narración sobre Abrahán se desarrolla en Canaán, el Patriarca todavía no tiene propiedad alguna en este territorio.
La muerte de Sara le obliga a comprar un pedazo de tierra para sepultar sus huesos. El texto deja clara la manera oriental de realizar los negocios de compra y venta, así como el lugar: la puerta de la ciudad. Se hace énfasis, además, en el carácter extranjero de Abrahán y en su disposición a acogerse a los usos y costumbres de los nativos del lugar.
Este negocio de Abrahán podría anticipar, en cierto modo, la conquista y posesión posteriores de todo el territorio de Canaán –desde Dan hasta Berseba– que, aunque es «prometido», debe ser conquistado. La tradición sobre la compra de este campo y el hecho de que allí hayan sido sepultados los patriarcas y las matriarcas de Israel adquie-ren gran relevancia en la época de la conquista, pero especialmente en la monarquía. Recuerde que es justamente en Hebrón donde comienzan a gobernar los dos primeros reyes de Israel, junto a sus antepasados, hasta que David conquista Jerusalén y la convierte en centro administrativo, religioso y capital del reino.
