Muerte de Abrahán.

Los versículos 1-6 narran la descendencia de Abrahán tras la muerte de Sara. Es la manera literaria de registrar el parentesco del pueblo israelita con los pueblos vecinos. Se reconoce esta cercanía familiar, pero se subraya que «Abrahán hizo a Isaac heredero universal, mientras que a los hijos de las concubinas les dio legados, y todavía en vida los despachó hacia el país de oriente, lejos de su hijo» (5s).
Los versículos 7-10 nos dan cuenta de la muerte y sepultura de Abrahán de manera sencilla. Y señalan dos aspectos fundamentales: 1. La calidad de vida del patriarca, evidenciada por el número de años y por las expresiones «buena vejez», «colmado de años» y «se reunió con los suyos». 2. Y el lugar de la sepultura, parte de la tierra prometida.
Los versículos 12-18 retoman el tema de Ismael, quien había desaparecido de escena desde que fue expulsado de ella por Abrahán, a instancias de Sara. Quedó dicho en 21,13 que tam-bién él sería padre de multitudes; ahora, llegado el momento de establecer los jefes de las tribus de esa numerosa descendencia, el redactor se cuida de anteponer el aviso de que quien posee la bendición es Isaac (11).
La noticia de la muerte de Ismael es aún más simple que la de Abrahán. De hecho, se utiliza la misma expresión: «el número de años expiró, murió y se reunió con los suyos», sin indicar el lugar de la sepultura.

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