Moisés y sus hermanos.

Las dificultades del desierto, las quejas, los lamentos y las contradicciones no recaen solo por cuenta del pueblo. Este relato nos revela que también hubo tropiezos y dificultades por parte de los dirigentes. María y Aarón se rebelan contra su hermano. Esta situación provoca la ira de Dios y el consiguiente castigo que, extrañamente, solo recae sobre ella. Hasta qué punto se siente responsable Aarón y hasta qué punto teme que también él pueda ser castigado se puede deducir de los versículos 11s, donde intercede ante Moisés por su hermana y por él mismo.
Este relato deja ver la gran veneración que los redactores sienten por Moisés, al considerarlo un profeta absolutamente especial, con quien el Señor se comunica de un modo directo, «ca-ra a cara», y no por mediación, como lo hace con los demás profetas (6s).

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