Esta última parte del capítulo presenta al menos tres secciones:
1. Moisés regresa a Egipto con el consentimiento de su suegro (18), la confirmación de dicha decisión por parte de Dios (19) y el anuncio de la futura terquedad del faraón, que aca-rreará las plagas, siendo la última la muerte de los primogénitos.
2. La segunda describe una situación difícil de entender: el intento del Señor de asesinar a Moisés, lo cual hace que Séfora, su esposa, se apresure a circuncidar a su hijo y declarar a Moisés como esposo de sangre, después de untarle con la sangre de su hijo (24-26). Se trata de una extraña tradición sobre Moisés y el rito de la circunci-sión que, al parecer, no resultó demasiado clara para los redactores del texto, ya que el versículo 26b intenta explicar dicho ritual sin lograrlo.
3. El encuentro de Moisés y Aarón y el convencimiento de las autoridades israelitas para preparar el encuentro con el faraón. Dios se va a ocupar de su pueblo, se ha fijado en su opre-sión (31). Esta es la clave que también debe mover la fe de nuestros pueblos. Dios nos acompaña, se fija en nosotros y se ocupa de nosotros.
