Los profetas.

Lo que para unos es buena noticia, para otros es mala. Los que se sienten interpelados y descubiertos por las palabras de Miqueas tratan de silenciarlo (cfr. también Os 9,8; Am 2,12; 7,12s). El profeta, consciente de ello, ridiculiza a quienes hablan palabras lisonjeras para ganarse el favor de los poderosos y se mofa de quienes dan crédito a esos farsantes.

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