Llegada del Salvador victorioso.

Los temas de la luz, la gloria y la transformación se desarrollan aquí contra el trasfondo de los motivos nupciales. Dios no se quejará más de su Jerusalén, sino que, por el contrario, ahora ella será su deleite y su alegría (4). La vida en el cielo nuevo y en la tierra nueva implica que el pueblo disfrutará de los frutos de su trabajo (Is 65,17-25).

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