La olla al fuego – Muerte de la esposa – El profeta mudo.

La alegoría de la olla en 11,3 ironizaba sobre la ilusión de los líderes de Judá respecto a la inviabilidad de Jerusalén. Ahora, el profeta anuncia irónicamente el asedio de la ciudad para el 15 de enero de 587 (1-2). La ciudad sanguinaria (22,4-9) será quemada en su propia herrumbre, símbolo de injusticia (9-13). La muerte de la esposa de Ezequiel y la prohibición del duelo reflejan la terrible destrucción del Templo. El pueblo, como Aarón ante la muerte de dos de sus hijos (Lv 10,1-7), debe lamentarse en silencio por no haber escuchado ni haberse burlado de la advertencia del profeta (21,5). El profeta parece guardar silencio desde la primera visión (3,26). Su lengua solo se libera después del anuncio de la destrucción de la ciudad (26-27) para que proclame la restauración de Israel (3,27).

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