La luz de la nueva Jerusalén.

Esta luz es la bendición de Dios, su gloria que vendrá a habitar en Jerusalén. Los hijos de Sión volverán a ella y, hacia ella, confluirán todos los pueblos con sus riquezas. Este poema se usa en la liturgia de la fiesta de la Epifanía; Jesús es la luz de las naciones (Lc 2,32).

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