La corona.

Se completa el ciclo de visiones sobre la purificación de la ciudad, la investidura del sumo sacerdote y la reconstrucción del templo con este oráculo que invita a coronar a Zorobabel como rey. Por la historia, sabemos que Zorobabel nunca llegó a ser rey y que la monarquía en Israel nunca fue restaurada como en tiempos de David y Salomón. El profeta intuye la restauración de los dos pilares de la vida de Israel, el religioso y el civil, y sueña con un ejercicio de poderes en paz y armonía (13).

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