Dios se presenta ante Jeremías como un alfarero que, con sus manos, modela al hombre del barro (cfr. Gn 2,7). Dios, paciente y amorosamente, crea y recrea al hombre, que es la hechura de sus manos.
Dios se presenta ante Jeremías como un alfarero que, con sus manos, modela al hombre del barro (cfr. Gn 2,7). Dios, paciente y amorosamente, crea y recrea al hombre, que es la hechura de sus manos.