El mal amor.

Toda la vida del profeta es un mensaje simbólico de Dios, incluso su vida matrimonial, como lo es el celibato en el caso de Jeremías. La figura del matrimonio alude a la alianza de Dios con su pueblo y, en este caso, la infidelidad de Gomer refleja la de Israel con el Señor. Salvo el primero de los hijos, que sí es de Oseas, los otros dos parecen ser fruto del adulterio de su esposa. Sus nombres muestran las consecuencias de la infidelidad de Israel.

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