Diezmos y remisión.

Se distinguen dos tipos de diezmos: el primero es anual y debe presentarse ante el santuario (22-27); no se trata simplemente de depositar las ofrendas, sino de comerlas «en presencia del Señor» (23), en compañía de los miembros de la familia (26), pero sin olvidar al levita que, por su condición, no heredó tierra alguna de la que pudiera obtener frutos (27). El segundo tipo de diezmo es trienal y no se presenta ante el santuario, sino a las puertas de la ciudad. Su objeto es enteramente social, pues es una ofrenda de la cual pueden comer el levita, el emigrante, el huérfano y la viuda (29). Nuestro compromiso con los más pobres de la sociedad ya no puede basarse en la simple idea de la retribución, sino en una conciencia que debe ir aportando cada día más elementos para construir una sociedad más justa y equitativa. Hoy no se trata tanto de separar para dar a los que no tienen, sino de luchar para que todos tengamos las mismas oportunidades de acceder a lo que es justo y necesario para sobrevivir dignamente.

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