Copla de los cinco ayes.

Con la intención de exorcizar el miedo y la tentación de caer en la pasividad, pero sobre todo de meter en la conciencia del pueblo la transitoriedad del poderío y la prepotencia, el profeta sugiere estas coplas en forma de lamento, que en realidad son un modo de enjuiciar al opresor y dictarle su condena. Cada lamento o condena subraya alguna de las actitudes más frecuentes entre los conquistadores, y, de acuerdo con el mal que hacen, se describe el castigo, que en realidad es una aplicación exacta de la ley del talión.

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