Contra Gog: escatología.

Ezequiel no se contenta con anunciar promesas futuras para un Israel renovado y de nuevo asentado en su tierra. Parece que el nombre y el poder del Señor no quedan suficientemente «vengados» del ultraje que ha sufrido ante los demás pueblos y naciones. Estos capítulos esbozan, en términos apocalípticos, lo que será la venganza del Señor. Desde el extremo norte (39,1), el sitio de donde habían venido las antiguas invasiones, el Señor hace que los ejércitos de Gog, rey de Magog, que representan a todos los pueblos que quieren asaltar al pueblo de Israel, se desborden como una tremenda avalancha. Ese Israel renovado que vive seguro en ciudades sin murallas, sin puertas ni cerrojos, será el lugar de encuentro de Dios con todos los enemigos de su pueblo para tomar venganza definitiva aniquilándolos a todos. Ese «día del Señor» será el día de su triunfo final y de una paz definitiva para Israel. Explotará así, finalmente, a los ojos de las naciones la gloria de su Nombre, y semejante estallido manifestará que el fracaso y la humillación soportados por Israel se debían a su pecado, no a la impotencia de su Dios.

Scroll to Top