Consuelo.

Dios no es inaccesible, sino que condescende para vivir con los humillados y oprimidos (15). El Señor sabe de la fragilidad humana y promete sanación a quienes ha herido con el castigo (16-18). Sin embargo, la reconciliación no es posible para el malvado que persiste en su pecado (19-21).

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