En la corte del rey se vive una vida secular y festiva sin tener en cuenta a Dios (3.5). En ese ambiente se van gestando intrigas y violencia (4.6). A diferencia del reino de Judá, donde se mantuvo la dinastía de David hasta la destrucción de Jerusalén en 587 a. C., en Israel, en 206 años, se sucedieron 10 dinastías hasta la caída de Samaría en 721 a. C.
