La única tribu que nunca tuvo territorio fue la de Leví. La explicación religiosa es que su heredad era el mismo Señor, pues su oficio era exclusivamente religioso. Sin embargo, en previsión del espacio físico que los levitas debían ocupar, encontramos esta ley que ordena a cada israelita ceder una parte de su heredad a los levitas. El servicio al Señor no excluye la necesidad de contar con un espacio propio para uno y para la familia.
