Esta parábola describe el amor de Dios hacia su pueblo. Pero, contrariamente a lo que Dios esperaba, en lugar de derecho y justicia, cosechó asesinatos y lamentos (7). Es una canción de bodas que evoca las expectativas del novio hacia su novia, representada por la viña (cfr. Cant 8,12). El Señor aparece al final como un amante frustrado (cfr. Os 10,1; Jr 2,21; 5,10; 6,9; Ez 15,1-8; 17,3-10; 19,10-14).
