Quizás una historia vista más desde el dolor, el sufrimiento y la opresión, no permita percibir con claridad las acciones de Dios a favor de su pueblo. De ahí la pregunta amarga y cargada de escepticismo: ¿en qué se nota que Dios nos ama? El profeta resalta el amor gratuito de ese Dios que por encima de todo y de todos ha preferido a Israel, pese a que este pueblo nunca le ha sido fiel. En el resto de este capítulo y del siguiente, Malaquías va a demostrar cuán distante se halla Israel del ideal de pueblo elegido y amado por Dios más que cualquier otro.
