Abrán en Egipto.

El versículo 9 nos indicaba que Abrán se había trasladado por etapas al Negueb, región al sur del territorio que ya había tomado en posesión simbólica. El Negueb es, de hecho, la parte más árida y estéril del territorio; si a ello se suma una sequía, la hambruna no se hace esperar. Estando tan cerca de Egipto, lo más práctico es viajar allí en busca de alimentos.
En este relato encontramos una tradición sobre el patriarca y su esposa en Egipto, que presenta otros paralelos en el Génesis (cfr. 20,1-18; 26,1-11). La intencionalidad del redactor es re-saltar la figura «intocable» de Abraham como pieza fundamental en los comienzos de la historia de salvación. Del protagonista no se esperaría el comportamiento engañoso que trae como consecuencia graves dolencias y aflicciones al faraón y a su corte (17). La reacción del faraón (18-20) es, si se quiere, más ejemplar que la del patriarca y la de la matriarca. Así pues, esta historia salvífica que comienza va quedando escrita por Dios entre las caídas, los fracasos y errores de sus protagonistas. Dios conoce la fragilidad y la debilidad humanas y sabe que es ahí donde irá recogiendo las piezas del mosaico de su proceder salvífico en el mundo.

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