La ciudad infiel se compara con una mujer adúltera sorprendida «in fraganti» (cfr. Ez 16). Sus amantes son pueblos extranjeros, aliados políticos y militares con sus respectivos dioses (cfr. Os 2,7-15). Esta lamentación será proclamada en regiones lejanas, como el Líbano y Basán, en la Transjordania y Abarim, al este del Mar Muerto. El Líbano y sus cedros, lugares confortables y seguros, serán testigos del sufrimiento del pueblo (23).
