Los jefes del partido antibabilónico no tienen nada que hacer. Saben que el asesinato de Godolías les va a costar caro si permanecen en territorio de Judá y, al ser partidarios de un pacto con Egipto, prefieren rechazar violentamente la posición de Jeremías (7). La profecía de las dos canastas de higos (24,1-10) se manifiesta aquí: los habitantes de Judá que se quedaron en su tierra volverán a Egipto en un movimiento que es como un antiexodo e involucra incluso a Jeremías y a su secretario. Los exiliados (o sus descendientes) volverán como protagonistas de un éxodo hacia un nuevo comienzo. En tierra egipcia, Jeremías realiza una nueva acción simbólica (9), en la que Egipto sale muy mal librado. De hecho, Nabucodonosor invadió Egipto entre 568 y 567 a. C. y combatió al faraón Amasis.
