[A] Altar del incienso.

Se supone que todo lo referente al santuario, a los sacerdotes y a los sacrificios ya estaba previsto y concluido; sin embargo, como si se hubiera pasado por alto, aparece aquí la orden de construir un altar para ofrecer exclusivamente incienso, tanto por la mañana como por la tarde. La única vez que el altar era tocado con algo distinto al humo del incienso era el día de la expiación, cuando el sumo sacerdote podía entrar al Santo de los Santos para ungir los cuernos del altar con la sangre del sacrificio expiatorio (10).

Scroll to Top