Perdón y castigo: programa
Yo no me avergüenzo de la Buena Noticia, que es una fuerza divina de salvación para todo el que cree –primero para el judío, después para el griego–.
Yo no me avergüenzo de la Buena Noticia, que es una fuerza divina de salvación para todo el que cree –primero para el judío, después para el griego–.