Salmos 145:5
H 5alaban ellos tu esplendorosa majestad, y yo recito tus maravillas;
Grandeza y bondad de Dios Te alabaré, Dios mío, mi Rey, bendeciré tu Nombre por siempre jamás;
que nuestros bueyes vengan cargados. No haya brechas ni boquetes, ningún lamento en nuestras plazas. ¡Dichoso el pueblo al que así le sucede, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!
nuestros graneros estén rebosantes de productos de toda especie. Nuestros rebaños a millares se multipliquen en nuestros prados;
Sean nuestros hijos como plantío, exuberante desde la juventud; sean nuestras hijas columnas esculpidas, estructura de un palacio;
Defiéndeme y líbrame de la mano de extranjeros, cuya boca profiere falsedades y su diestra es engañosa.