Sabiduría 2:3
cuando ésta se apague, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como suave brisa.
cuando ésta se apague, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como suave brisa.
Nacimos casualmente y luego pasaremos como quien no existió; nuestro aliento es como el humo, y el pensamiento, chispa del corazón que late;
Sea nuestra fuerza la norma de la justicia Se dijeron, razonando equivocadamente: La vida es corta y triste, y la muerte del hombre, irremediable; y no se sabe de nadie que haya regresado del Abismo.
Los impíos llaman a la muerte con obras y palabras, creyéndola su amiga, se perdieron por ella; y han hecho con ella un pacto, porque son dignos de formar parte de ella.
Todo lo creó para que existiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte ni el Abismo impera en la tierra.
Cuídense, por tanto, de murmuraciones inútiles y absténganse de hablar mal; porque aun la palabra más secreta tiene sus consecuencias; y la boca mentirosa lleva a la muerte.
porque un oído celoso lo escucha todo y no le pasan inadvertidos cuchicheos ni protestas.